Cómo leer las cifras
La mayoría de los resultados se expresan como riesgo relativo (RR) con su intervalo de confianza del 95 % (IC 95 %). Un RR menor de 1 indica menos riesgo con el cuidado canguro (RR 0.75 = 25 % menos); un RR mayor de 1, mayor frecuencia (RR 1.20 = 20 % más, algo deseable en la lactancia, por ejemplo). Si el intervalo no incluye el 1, el resultado es estadísticamente significativo. Las comparaciones son siempre contra el cuidado convencional.
- RR 0.75
Muerte neonatal a 28 días con cuidado canguro inmediato (IC 95 % 0.64–0.89).[1]
- RR 0.28
Hipotermia (IC 95 % 0.16–0.49).[2]
- RR 0.35
Infección hospitalaria o sepsis al alta (IC 95 % 0.22–0.54).[2]
- RR 1.16
Lactancia exclusiva al alta (IC 95 % 1.07–1.25).[2]
Supervivencia
Cuidado canguro inmediato: el ensayo iKMC (2021)
En cinco hospitales de Ghana, India, Malawi, Nigeria y Tanzania se asignó al azar a 3211 bebés de 1000 a 1799 g a cuidado canguro inmediato o a cuidado convencional con canguro después de estabilizarse. La mediana diaria de contacto piel con piel en la unidad neonatal fue de 16.9 horas en el grupo de intervención y de 1.5 horas en el control.[1]
La muerte en los primeros 28 días ocurrió en el 12.0 % del grupo de cuidado canguro inmediato y en el 15.7 % del grupo control: RR 0.75 (IC 95 % 0.64–0.89; P = 0.001). La diferencia a las 72 horas (4.6 % frente a 5.8 %; RR 0.77; IC 95 % 0.58–1.04) no fue estadísticamente significativa. El ensayo se detuvo antes de lo previsto por recomendación de su comité de seguridad debido a la reducción de la mortalidad.[1]
Cuidado canguro tras la estabilización: revisiones sistemáticas
- Revisión Cochrane (2016). 21 estudios con 3042 bebés de bajo peso. Al alta o a las 40–41 semanas de edad posmenstrual, la mortalidad fue menor con cuidado canguro (RR 0.60; IC 95 % 0.39–0.92; 8 ensayos, 1736 bebés). En el último seguimiento, RR 0.67 (IC 95 % 0.48–0.95; 12 ensayos, 2293 bebés; evidencia de calidad moderada).[2]
- Metaanálisis de Boundy y colaboradores (2016). De 1035 estudios revisados, 124 cumplieron los criterios. En bebés de bajo peso, el cuidado canguro se asoció con un 36 % menos de mortalidad (RR 0.64; IC 95 % 0.46–0.89).[3]
- Lawn y colaboradores (2010). En un metaanálisis de tres ensayos que iniciaron el cuidado canguro en la primera semana de vida, la mortalidad neonatal fue menor (RR 0.49; IC 95 % 0.29–0.82).[4]
Termorregulación
En entornos con recursos limitados, la hipotermia y las infecciones hospitalarias son frecuentes en los bebés prematuros o de bajo peso.[5] El cuidado canguro redujo la hipotermia de forma consistente: RR 0.28 (IC 95 % 0.16–0.49; 9 ensayos, 989 bebés; evidencia de calidad moderada) en la revisión Cochrane,[2] y RR 0.22 (IC 95 % 0.12–0.41) en el metaanálisis de Boundy y colaboradores, que además halló mayor temperatura corporal en los bebés en cuidado canguro.[3] Según la OMS, un bebé bien alimentado en contacto piel con piel continuo mantiene con facilidad una temperatura de 36.5 a 37 °C si el ambiente es adecuado.[5]
Lactancia y nutrición
| Desenlace | RR (IC 95 %) | Estudios / madres |
|---|---|---|
| Lactancia exclusiva al alta o a las 40–41 semanas | 1.16 (1.07–1.25) | 6 / 1453 |
| Lactancia exclusiva a 1–3 meses | 1.20 (1.01–1.43) | 5 / 600 |
| Cualquier lactancia al alta o a las 40–41 semanas | 1.20 (1.07–1.34) | 10 / 1696 |
| Cualquier lactancia a 1–3 meses (evidencia de calidad baja) | 1.17 (1.05–1.31) | 9 / 1394 |
Los datos están en la revisión Cochrane;[2] el metaanálisis de Boundy y colaboradores encontró una lactancia exclusiva más frecuente (RR 1.50; IC 95 % 1.26–1.78).[3] La OMS explica además que sostener al bebé junto al pecho estimula la producción de leche.[5]
Crecimiento
En la revisión Cochrane, los bebés en cuidado canguro ganaron en promedio 4.1 g más por día (IC 95 % 2.3–5.9; 11 ensayos, 1198 bebés; evidencia de calidad moderada), crecieron 0.21 cm más por semana en longitud (IC 95 % 0.03–0.38) y 0.14 cm más por semana en perímetro cefálico (IC 95 % 0.06–0.22).[2]
Infecciones y otras complicaciones
- Infección o sepsis hospitalaria al alta: RR 0.35 (IC 95 % 0.22–0.54; 5 ensayos, 1239 bebés).[2]
- Infección grave o sepsis en el último seguimiento: RR 0.50 (IC 95 % 0.36–0.69; 8 ensayos, 1463 bebés; evidencia de calidad moderada).[2]
- Metaanálisis de Boundy y colaboradores: menos sepsis neonatal (RR 0.53; IC 95 % 0.34–0.83), hipoglucemia (RR 0.12; IC 95 % 0.05–0.32) y reingreso hospitalario (RR 0.42; IC 95 % 0.23–0.76).[3]
- La OMS señala que no parece existir un riesgo adicional de infección asociado al contacto piel con piel.[5]
Neurodesarrollo, sueño y conducta
Este es el terreno donde la evidencia es más matizada:
- A corto plazo. La revisión Cochrane no halló diferencias significativas en los cocientes de desarrollo psicomotor de Griffiths a los 12 meses de edad corregida (evidencia de calidad baja).[2]
- Sueño. En un ensayo con electroencefalograma, los prematuros con contacto piel con piel mostraron patrones análogos a una organización del sueño más madura.[6]
- A los 10 años. En un estudio de 73 prematuros con cuidado canguro durante 14 días y 73 controles pareados, el grupo canguro mostró a los 10 años mejor funcionamiento autonómico, respuesta de estrés atenuada, sueño más organizado y mayor control cognitivo; desde los 6 meses presentó mejor desarrollo cognitivo y funciones ejecutivas.[7]
- A los 20 años. En el seguimiento del ensayo de Bogotá se reevaluó a 441 participantes y se analizó a los 264 que pesaron menos de 1800 g al nacer. Los efectos del cuidado canguro al año sobre el CI y el ambiente del hogar seguían presentes 20 años después en los más frágiles; los padres del grupo canguro fueron más protectores y cuidadosos, y los adultos jóvenes mostraron menos ausentismo escolar y menos hiperactividad, agresividad, conductas externalizantes y conductas socialmente desviadas. La resonancia mostró mayor volumen del núcleo caudado izquierdo.[8]
Cómo interpretarlo. Los resultados a largo plazo provienen del seguimiento de un solo ensayo y de estudios con muestras pequeñas. Los propios autores de la revisión Cochrane piden más investigación sobre el neurodesarrollo a largo plazo.[2]
Dolor y estrés
Realizar los procedimientos dolorosos con el bebé en posición canguro reduce los indicadores fisiológicos y conductuales de dolor y el tiempo de llanto.[9] La revisión Cochrane de 25 estudios con 2001 bebés concluye que el contacto piel con piel parece eficaz en medidas compuestas de dolor, en la frecuencia cardíaca y en el tiempo de llanto, y parece seguro para un solo procedimiento doloroso: no se informaron eventos adversos. Los autores piden estudios de replicación.[10] El metaanálisis de Boundy y colaboradores también halló menores medidas de dolor.[3]
Vínculo y salud emocional de la familia
Algunas medidas de apego entre madre e hijo y del ambiente en el hogar mejoraron con el cuidado canguro en la revisión Cochrane.[2] En el periodo posparto, el cuidado canguro aumentó las conductas de apego de la madre y redujo su ansiedad,[7] y, a los 20 años, los padres del grupo canguro habían sido más protectores y cuidadosos.[8]
Lo que aún no sabemos y precauciones
- Evidencia en bebés inestables. Los autores de la revisión Cochrane señalan que se necesita más evidencia sobre la eficacia y la seguridad del cuidado canguro continuo de inicio temprano en bebés no estabilizados, así como sobre el neurodesarrollo a largo plazo y los costos.[2]
- Dosis. En el metaanálisis de Boundy y colaboradores, la falta de información sobre la "dosis" (horas de contacto) limitó el análisis de una relación dosis-respuesta.[3]
- Un paquete de cuidados. Los resultados corresponden al método completo (posición, alimentación y seguimiento) con apoyo del equipo de salud, no a cargar al bebé de cualquier manera.[5]
- La decisión clínica es del equipo médico. Revisa la guía Cómo aplicarlo y consulta siempre a tu equipo de salud.
Referencias
- WHO Immediate KMC Study Group. Immediate “kangaroo mother care” and survival of infants with low birth weight. N Engl J Med. 2021;384:2028-38. doi:10.1056/NEJMoa2026486 · PubMed 34038632
- Conde-Agudelo A, Díaz-Rossello JL. Kangaroo mother care to reduce morbidity and mortality in low birthweight infants. Cochrane Database Syst Rev. 2016;(8):CD002771. doi:10.1002/14651858.CD002771.pub4 · PubMed 27552521
- Boundy EO, Dastjerdi R, Spiegelman D, et al. Kangaroo mother care and neonatal outcomes: a meta-analysis. Pediatrics. 2016;137(1):e20152238. doi:10.1542/peds.2015-2238 · PubMed 26702029
- Lawn JE, Mwansa-Kambafwile J, Horta BL, Barros FC, Cousens S. “Kangaroo mother care” to prevent neonatal deaths due to preterm birth complications. Int J Epidemiol. 2010;39(Suppl 1):i144-54. doi:10.1093/ije/dyq031 · PubMed 20348117
- Organización Mundial de la Salud. Método madre canguro: guía práctica. Ginebra: OMS; 2004. Ver fuente
- Ludington-Hoe SM, et al. Neurophysiologic assessment of neonatal sleep organization: preliminary results of a randomized, controlled trial of skin contact with preterm infants. Pediatrics. 2006;117(5):e909-23. doi:10.1542/peds.2004-1422 · PubMed 16651294
- Feldman R, Rosenthal Z, Eidelman AI. Maternal-preterm skin-to-skin contact enhances child physiologic organization and cognitive control across the first 10 years of life. Biol Psychiatry. 2014;75(1):56-64. doi:10.1016/j.biopsych.2013.08.012
- Charpak N, Tessier R, Ruiz JG, et al. Twenty-year follow-up of kangaroo mother care versus traditional care. Pediatrics. 2017;139(1):e20162063. doi:10.1542/peds.2016-2063
- World Health Organization. Kangaroo mother care: a clinical practice guide. Geneva: World Health Organization; 2025. ISBN 978-92-4-011591-0. Ver fuente
- Johnston C, Campbell-Yeo M, Disher T, et al. Skin-to-skin care for procedural pain in neonates. Cochrane Database Syst Rev. 2017;2:CD008435. doi:10.1002/14651858.CD008435.pub3 · PubMed 28205208