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Qué es el Método Mamá Canguro: fundamentos clínicos y biológicos

Más que "cargar al bebé": un modelo de atención con definición clínica, criterios de aplicación y mecanismos biológicos conocidos. Esto es lo que se sabe, con sus fuentes.

Definición

La OMS define el cuidado madre canguro como la atención de recién nacidos prematuros o de bajo peso en contacto piel con piel prolongado (lo más cercano posible a 24 horas al día, con un mínimo de 8 horas diarias), iniciado lo antes posible después del nacimiento y con alimentación exclusiva con leche materna.[1] Cuando se inicia en un hospital, incluye además el alta oportuna de la unidad neonatal a un nivel de atención menor o al hogar, manteniendo el contacto piel con piel y una vigilancia cercana.[1]

La posición canguro es la que adopta el bebé: en contacto directo con la piel del pecho de su cuidador, entre los pechos, en posición vertical y boca abajo, con la cabeza girada hacia un lado y el cuello ligeramente extendido para mantener la vía aérea abierta; brazos, caderas y rodillas flexionados.[1]

Los tres pilares

La revisión Cochrane recuerda que el método se definió originalmente por tres componentes: contacto piel con piel, lactancia materna frecuente exclusiva o casi exclusiva y alta hospitalaria temprana.[2] La guía práctica de la OMS organiza el método en torno a la posición canguro, la alimentación del bebé y el alta con asistencia domiciliaria.[3] En el programa original de Bogotá se resumía en tres palabras: amor, calor y leche materna.[4]

  • Posición canguro

    Contacto piel con piel continuo, con el bebé sujeto de forma segura en el pecho del cuidador.

  • Nutrición

    Lactancia materna exclusiva siempre que sea posible; leche materna extraída cuando el bebé aún no succiona bien.

  • Alta y seguimiento

    Salida oportuna del hospital, continuación en casa y consultas de seguimiento con el equipo de salud.

¿Para quién?

El método se dirige a bebés prematuros (nacidos antes de las 37 semanas completas) y de bajo peso al nacer (menos de 2500 g). La OMS distingue entre prematuros extremos (menos de 28 semanas), muy prematuros (28 a menos de 32 semanas) y moderados a tardíos (32 a menos de 37 semanas).[5,1]

La magnitud del problema es grande: en 2020 nacieron unos 13.4 millones de bebés prematuros, más de 1 de cada 10 nacimientos, con tasas por país de entre 4 % y 16 %; las complicaciones del parto prematuro son la principal causa de muerte en menores de 5 años, con cerca de 900 000 muertes en 2019.[5] Por eso, en 2022 la OMS recomendó iniciar el cuidado canguro lo antes posible tras el nacimiento en bebés prematuros o de bajo peso.[6,7]

Sus ventajas no se limitan a los prematuros: la guía de la OMS indica que favorece la salud y el bienestar tanto de los recién nacidos prematuros como de los nacidos a término.[3]

Fundamentos biológicos y clínicos

El contacto piel con piel no es solo afecto: tiene efectos fisiológicos medibles. Estos son los principales, con la evidencia que los respalda.

Termorregulación

El cuerpo del cuidador aporta calor de forma continua. La OMS señala que un bebé bien alimentado que permanece en contacto piel con piel continuo mantiene con facilidad una temperatura corporal normal (36.5 a 37 °C), siempre que la temperatura ambiente no sea demasiado baja.[3] En los metaanálisis, el cuidado canguro se asoció con menos hipotermia: RR 0.28 (IC 95 % 0.16–0.49) en la revisión Cochrane y RR 0.22 (IC 95 % 0.12–0.41) en el de Boundy y colaboradores.[2,8]

Respiración y estabilidad cardiorrespiratoria

El contacto piel con piel puede ayudar a regular la respiración de los prematuros y puede reducir la frecuencia de apneas.[1,3] En el metaanálisis de Boundy y colaboradores, los bebés en cuidado canguro presentaron menor frecuencia respiratoria y mayor saturación de oxígeno.[8]

Lactancia y nutrición

Sostener al bebé junto al pecho estimula la producción de leche y facilita la lactancia.[3] En la revisión Cochrane, la lactancia exclusiva fue más frecuente con el cuidado canguro al momento del alta o a las 40–41 semanas de edad posmenstrual (RR 1.16; IC 95 % 1.07–1.25).[2]

Protección frente a infecciones

Los bebés en cuidado canguro tuvieron menos infecciones hospitalarias y sepsis (RR 0.35; IC 95 % 0.22–0.54 al alta).[2] La OMS añade que no parece existir un riesgo adicional de infección asociado al contacto piel con piel.[3]

Estimulación sensorial y desarrollo

El cuidado canguro ofrece estímulos visuales, auditivos, olfatorios, táctiles, vestibulares y kinestésicos que favorecen el desarrollo neuroconductual de los bebés prematuros y de bajo peso.[1] En un ensayo con registro electroencefalográfico, los prematuros con contacto piel con piel mostraron patrones análogos a una organización del sueño más madura.[9]

Dolor y estrés

Hacer los procedimientos dolorosos con el bebé en posición canguro reduce los indicadores fisiológicos y conductuales de dolor y el tiempo de llanto.[1] Una revisión Cochrane de 25 estudios con 2001 bebés concluye que el contacto piel con piel parece eficaz según medidas compuestas de dolor, frecuencia cardíaca y tiempo de llanto, y parece seguro para un solo procedimiento doloroso.[10]

Vínculo y bienestar de la familia

Algunas medidas de apego y de ambiente en el hogar mejoraron con el cuidado canguro.[2] En el periodo posparto, el cuidado canguro se asoció con más conductas de apego de la madre y menos ansiedad materna.[11]

Variantes: continuo, intermitente e inmediato

VarianteEn qué consiste
ContinuoContacto piel con piel día y noche, interrumpido solo para el cambio de pañal y los cuidados necesarios.[3]
IntermitenteSesiones de contacto durante parte del día. En la revisión Cochrane, 16 estudios evaluaron el cuidado intermitente y 5 el continuo.[2]
InmediatoSe inicia lo antes posible después del nacimiento, sin un periodo previo de estabilización en incubadora; es lo que hoy recomienda la OMS.[7,12]
En casaContinuación tras el alta, hasta cerca de las 40 semanas de edad gestacional corregida, con seguimiento del equipo de salud.[1]

¿Quién puede aplicarlo?

Siempre que sea posible, la madre. Si no está disponible, el padre, la pareja u otros familiares también pueden proporcionar el cuidado canguro.[1,3] Los familiares pueden ofrecer contacto piel con piel intermitente, aunque no pueden amamantar al bebé.[3]

Lo que el método no es

  • No sustituye la atención médica. Los bebés con enfermedades graves pueden necesitar tratamientos especiales, y el equipo de salud decide cuándo y cómo iniciar el método.[3] Según la guía clínica de la OMS (2025), pueden recibirlo todos los bebés prematuros o de bajo peso, incluso los que necesitan cuidados especiales o intensivos, salvo que estén en choque o requieran ventilación mecánica; en ese caso, cuando se estabilicen o ya no necesiten ventilación mecánica.[1]
  • No es una obligación. La adopción del método debe ser una decisión informada de la familia, nunca una imposición.[3]
  • No es "una sola cosa". Funciona dentro de un paquete: posición, alimentación y seguimiento.[3]
  • Aún hay preguntas abiertas. Los autores de la revisión Cochrane piden más evidencia sobre el inicio temprano continuo en bebés no estabilizados, sobre el neurodesarrollo a largo plazo y sobre los costos.[2]

Preguntas frecuentes

¿Sirve solo para prematuros?

Las recomendaciones de la OMS se dirigen a bebés prematuros o de bajo peso al nacer.[6] Aun así, la guía de la OMS señala que el método favorece el bienestar también de los nacidos a término.[3]

¿Puede hacerlo el papá?

Sí. Si la madre no está disponible, padres, parejas y otros familiares pueden proporcionar el cuidado canguro.[1]

¿Reemplaza a la incubadora?

La revisión Cochrane lo considera una alternativa al cuidado neonatal convencional en bebés de bajo peso, sobre todo donde los recursos son limitados.[2] La OMS recomienda hoy iniciarlo sin un periodo previo de separación en incubadora cuando el equipo médico lo permite.[7] La decisión clínica siempre corresponde al equipo de salud.

¿Hasta cuándo se aplica?

Mientras el bebé lo acepte. Suele ser hasta que alcanza unos 2500 g o entre 38 y 40 semanas de edad gestacional corregida: entonces intenta salirse de la posición, se retuerce, saca las extremidades o llora al volver a ponerlo sobre la piel, y ya mantiene su temperatura sin contacto piel con piel.[1,3] Algunos bebés, como los pequeños para su edad gestacional, maduran antes y se salen con menos peso.[1] Al llegar ese momento el cuidado se retira de forma gradual y la lactancia continúa.[3]

¿Qué es el cuidado canguro inmediato y por qué cambió la recomendación?

Hasta hace poco, las recomendaciones indicaban separar al bebé pequeño de su madre para estabilizarlo primero en una incubadora o cuna radiante, algo que tomaba en promedio de 3 a 7 días.[7] El ensayo iKMC (5 hospitales, 3211 bebés de 1000 a 1799 g) mostró que iniciar el cuidado canguro continuo de inmediato redujo la mortalidad a los 28 días: 12.0 % frente a 15.7 % (RR 0.75; IC 95 % 0.64–0.89).[12] Por eso, desde 2022 la OMS recomienda empezar lo antes posible tras el nacimiento, sin un periodo inicial en incubadora.[7]

¿Puede sofocarse el bebé en la posición canguro?

La técnica está pensada para mantener la vía aérea abierta: el bebé va en vertical, con la cabeza girada a un lado y el cuello ligeramente extendido (sin flexionarlo hacia el pecho ni extenderlo en exceso), y la faja queda justo bajo su oreja sin comprimir su abdomen.[3,1] La OMS indica que, con el bebé sujeto de ese modo, no existe riesgo de asfixia aunque la madre duerma de lado en una cama semirreclinada.[3] Pide a tu equipo de salud que revise la posición antes de empezar y vuelve a comprobarla cada vez que acomodes al bebé.

¿Se puede amamantar en posición canguro si el bebé aún no succiona bien?

Sí. El método facilita la lactancia, y sostener al bebé junto al pecho estimula la producción de leche.[3] Si todavía no succiona bien, la leche materna extraída puede darse con taza o por sonda, según indique el equipo de salud: la sonda y la leche extraída introducida directamente en la boca pueden administrarse sin salir de la posición canguro, y con taza se retira brevemente al bebé, arropado, y se devuelve a la posición al terminar.[3] A partir de las 32 semanas de edad gestacional se les puede amamantar, y hacia las 34–36 semanas muchos obtienen todo el alimento del pecho, aunque a veces necesitan un complemento con taza.[3] En la revisión Cochrane, la lactancia exclusiva fue más frecuente con el cuidado canguro (RR 1.16; IC 95 % 1.07–1.25).[2]

¿Aumenta el riesgo de infecciones el contacto piel con piel?

No parece. La OMS señala que no se aprecia un riesgo adicional de infección asociado al contacto piel con piel.[3] De hecho, en la revisión Cochrane hubo menos infecciones hospitalarias o sepsis al alta (RR 0.35; IC 95 % 0.22–0.54),[2] y el metaanálisis de Boundy y colaboradores halló menos sepsis neonatal (RR 0.53; IC 95 % 0.34–0.83).[8] Aun así, es importante lavarse las manos antes y después de atender al bebé y evitar el humo de tabaco cerca de él.[1,3]

¿Se puede hacer con gemelos?

Sí. La guía de la OMS indica que una madre puede cuidar a gemelos en posición canguro colocando a cada bebé a un lado del pecho, y alternar las posiciones si lo desea. Al principio puede preferir amamantar a un bebé cada vez; más adelante es posible alimentar a los dos a la vez mientras están en posición canguro.[3]

¿Se puede aplicar si el bebé necesita cuidados intensivos u oxígeno?

Depende de su estado, y lo decide el equipo médico. Según la guía clínica de la OMS (2025), todos los bebés prematuros o de bajo peso, incluidos los que necesitan cuidados especiales o intensivos, pueden recibir cuidado canguro, salvo que estén en choque o requieran ventilación mecánica; en ese caso, puede iniciarse cuando estén hemodinámicamente estables o ya no necesiten ventilación mecánica.[1] Además, muchos procedimientos pueden hacerse con el bebé en posición canguro: el examen completo, la ventilación no invasiva (CPAP) o el oxígeno, la colocación de sondas y la alimentación por sonda, la vía intravenosa y los medicamentos, la extracción de sangre, la fototerapia y estudios como la ecografía.[1]

Referencias

  1. World Health Organization. Kangaroo mother care: a clinical practice guide. Geneva: World Health Organization; 2025. ISBN 978-92-4-011591-0. Ver fuente
  2. Conde-Agudelo A, Díaz-Rossello JL. Kangaroo mother care to reduce morbidity and mortality in low birthweight infants. Cochrane Database Syst Rev. 2016;(8):CD002771. doi:10.1002/14651858.CD002771.pub4 · PubMed 27552521
  3. Organización Mundial de la Salud. Método madre canguro: guía práctica. Ginebra: OMS; 2004. Ver fuente
  4. Fundación Canguro. 1978–2018. Cuarenta años de existencia del Programa Madre Canguro. Bogotá: Fundación Canguro; 2018. Ver fuente
  5. World Health Organization. Preterm birth [hoja informativa]. Geneva: WHO; 10 de mayo de 2023. Ver fuente
  6. World Health Organization. WHO recommendations for care of the preterm or low-birth-weight infant. Geneva: World Health Organization; 2022. ISBN 978-92-4-005826-2. Ver fuente
  7. World Health Organization. WHO advises immediate skin-to-skin care for survival of small and preterm babies [comunicado]. Geneva: WHO; 15 de noviembre de 2022. Ver fuente
  8. Boundy EO, Dastjerdi R, Spiegelman D, et al. Kangaroo mother care and neonatal outcomes: a meta-analysis. Pediatrics. 2016;137(1):e20152238. doi:10.1542/peds.2015-2238 · PubMed 26702029
  9. Ludington-Hoe SM, et al. Neurophysiologic assessment of neonatal sleep organization: preliminary results of a randomized, controlled trial of skin contact with preterm infants. Pediatrics. 2006;117(5):e909-23. doi:10.1542/peds.2004-1422 · PubMed 16651294
  10. Johnston C, Campbell-Yeo M, Disher T, et al. Skin-to-skin care for procedural pain in neonates. Cochrane Database Syst Rev. 2017;2:CD008435. doi:10.1002/14651858.CD008435.pub3 · PubMed 28205208
  11. Feldman R, Rosenthal Z, Eidelman AI. Maternal-preterm skin-to-skin contact enhances child physiologic organization and cognitive control across the first 10 years of life. Biol Psychiatry. 2014;75(1):56-64. doi:10.1016/j.biopsych.2013.08.012
  12. WHO Immediate KMC Study Group. Immediate “kangaroo mother care” and survival of infants with low birth weight. N Engl J Med. 2021;384:2028-38. doi:10.1056/NEJMoa2026486 · PubMed 34038632